PANTER BIOBACTER web abril 2020
  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • LinkedIn
  • Compartir:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Google+
  • Compartir en LinkedIn

De este modo, el sector creció por quinto año consecutivo, desde el mínimo registrado en 2013. El aumento del número de empresas y trabajadores, y el mayor cumplimiento de las obligaciones de prevención por parte de las empresas permiten explicar la evolución al alza del negocio.

La reestructuración que se ha registrado en el sector en los últimos años se ha traducido en un aumento del grado de concentración de la oferta, de tal modo que los diez primeros operadores concentran ya las dos terceras partes del negocio. Estas son algunas conclusiones del último Informe Especial “Seguridad y Salud Laboral” publicado por el Observatorio Sectorial DBK de INFORMA (filial de CESCE).

Según el Observatorio Sectorial DBK de INFORMA, el volumen de negocio derivado de la prestación de servicios relacionados con la seguridad y la salud laboral (servicios de prevención ajenos, auditoría, consultoría y formación) registró un nuevo crecimiento en 2017, en un marco de aumento del número de ocupados (+2,6%) y de mayor cumplimiento de las obligaciones de prevención por parte de las empresas.

Así, el valor del mercado alcanzó los 985 millones de euros, con un crecimiento del 3,7% respecto al año anterior. Mientras, en 2018 se mantuvo la tendencia al alza del mercado, con incremento de alrededor del 4%, con lo que el negocio superó los 1.000 millones de euros.

El aumento de la fuerza laboral y la mayor concienciación sobre los beneficios de la actividad en el ámbito de la seguridad y salud laboral han permitido una mayor contratación de servicios complementarios de carácter voluntario, como el asesoramiento, la formación u otros tipos de auditoría distintos de la reglamentaria.

LAS PRINCIPALES CAUSAS DE ACCIDENTES LABORALES EN ESPAÑA
Más de 2,78 millones de trabajadores mueren cada año a causa de accidentes laborales o enfermedades provocadas durante la jornada laboral. Son datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a los que hay que añadir los 374 millones de lesiones causadas por accidente laboral. Solo en España, durante el primer trimestre de 2019, se produjeron más de 420.000 accidentes laborales, según datos recogidos por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT).

Cifras que ponen de relieve que en materia de prevención y seguridad aún queda mucho camino que recorrer. Algo que recuerdan desde la Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual (ASEPAL), y que de forma especial afecta al tejido empresarial español.

“España adolece de un déficit preventivo en materia de seguridad laboral, algo que hace aumentar el riesgo de sufrir accidentes laborales cuando la prevención es la primera barrera”, destacan.
Son muchos los sectores empresariales que han iniciado un importante camino hacia la prevención y el compromiso por una gestión eficiente de las medidas de protección y seguridad con el fin de aumentar el bienestar laboral y reducir los siniestros. No obstante, desde ASEPAL insisten en la prevención y el uso correcto de los equipos de seguridad y protección individual correspondientes a cada puesto de trabajo.
Desde esta asociación, comparten algunas de las causas más habituales de lesión producidas en el entorno laboral:

Lesiones musculares
La lesión muscular tiene muchas variantes, de ahí que sea una de las enfermedades laborales más comunes. Entre las más conocidas, ASEPAL destaca la lumbalgia, las hernias o las lesiones de ciática. Continuamente, se producen contracturas, esguinces o roturas de ligamentos al realizar sobreesfuerzos físicos al mover objetos, levantarlos o transportarlos de forma incorrecta. Con el fin de reducir los sobreesfuerzos físicos, resulta fundamental tener los aspectos ergonómicos de los EPI que el trabajador utilice, especialmente en tareas que impliquen la movilización de cargas pesadas. Así, siempre intentaremos seleccionar EPI tan ligeros como lo permitan las exigencias de protección para las que están previstos. Por otro lado, en la actualidad se están desarrollando equipos destinados a minimizar el sobreesfuerzo muscular que realizan los trabajadores, como por ejemplo los distintos diseños de exoesqueletos que se van implantando en el mercado.

Choques contra objeto inmóvil
Golpes o choques contra elementos del mobiliario, equipos de trabajo, maquinaria o elementos de las mismas instalaciones industriales. También, son frecuentes los golpes contra equipos que se usan en el puesto de trabajo, como carros. Este tipo de choques casi siempre son causados por las prisas de la jornada laboral o por no ir concentrado, además de porque ese objeto no esté en el lugar adecuado o bien colocado. ASEPAL insiste en la importancia de inspeccionar y controlar bien el área de trabajo y realizar el trabajo sin prisas para poder prestar atención y controlar todas las zonas adecuadamente. Uno de las partes del cuerpo que suele ser la diana de este tipo de choques es la cabeza. Para este fin, recordamos de la existencia de cascos y gorras destinados a proteger contra impactos por objetos inmóviles, cuya normativa de producto asociada es la EN 812.

Caídas y resbalones
Los resbalones, caídas y tropiezos son bastantes frecuentes ya que se producen por suelos mojados, grasientos o con polvo, superficies desiguales, calzado no adecuado, desorden en el espacio de trabajo. Muchas son las causas que pueden provocar este tipo de accidente, por eso, es recomendable tener unos buenos hábitos de limpieza en el lugar de trabajo y usar los EPI adecuados para evitar y prevenir esas caídas o resbalones. Además del orden y limpieza del lugar de trabajo, en lugares en los que existe riesgo por caída al mismo nivel por resbalón, recordamos que el calzado de uso laboral, ya sea de seguridad, protección o trabajo (normas aplicables: EN ISO 20345, EN ISO 20346 y EN ISO 20347 respectivamente) puede ayudar a reducir los resbalones ya que siempre debe presentar algún tipo de resistencia al deslizamiento.

Accidentes de tráfico en la jornada laboral o de camino al trabajo
Son los conocidos como accidente in itinere, se pueden producir durante la jornada porque se dedican al transporte o a la hora de desplazarse de casa al lugar de trabajo. Accidentes con el coche, atropellos con patinete o caídas con bicicleta son las principales causas de este tipo de accidentes y los que mayor causa de enfermedad laboral provocan. Es importante saber que los atropellos pueden verse reducidos mediante la adecuada utilización de ropa de protección de alta visibilidad (norma aplicable EN ISO 20471), la cual ayudará a señalizar visualmente a la persona que la lleva. Por otro lado, para los desplazamientos en bicicleta o ciclomotor, el uso del casco (norma aplicable para el caso de las bicicletas: EN 1078) reducirá de forma significativa las lesiones craneales. Por otro lado, las lesiones provocadas por accidentes en moto pueden verse minimizadas drásticamente mediante el uso de guantes (EN 13594) y ropa de protección (EN 13595) especial para motoristas.

Ansiedad por estrés laboral
El exceso de trabajo o la falta de un buen ambiente laboral pueden generar estrés laboral. Actualmente, es una enfermedad laboral que va en aumento afectando a un gran porcentaje de trabajadores cada año. Un entorno laboral con estrés puede provocar también este tipo de accidentes. Evidentemente, a los factores de riesgo cardiovascular también hay que sumar el estrés laboral. El 59 % de los trabajadores en España sufre algún tipo de estrés en el trabajo según un estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).

Para prevenir algunas de estas causas, los trabajadores cuentan con los Equipos de Protección Individual (EPI). Tal y como destacan desde ASEPAL, en el mercado localizamos una gran diversidad de EPI diseñados para garantizar la salud y la seguridad, además de prevenir.

Los equipos de protección más frecuentes que podemos usar son los guantes de seguridad, calzado, cascos, protectores auditivos, oculares y faciales, equipos de protección en altura, mascarillas, entre otros. Según datos del INSHT, alrededor del 40 % de los trabajadores deben usar obligatoriamente algún tipo de EPI en su puesto de trabajo.

“Gran parte de nuestra vida diaria la pasamos en el lugar del trabajo, de ahí la importancia de una buena formación tanto para empresarios como trabajadores para que conozcan los riesgos de cada puesto y puedan elegir el EPI apropiado para la prevención de riesgos laborales en su puesto”, explica Luis Gil, secretario general de ASEPAL.

Desde ASEPAL insisten que los EPI que utilizan los profesionales en sus diferentes puestos de trabajo tienen como objetivo actuar como última barrera de protección frente a los posibles riesgos laborales. Por otro lado, concluyen que estar exento de utilizar un EPI no es lo mismo que estar libre de sufrir un accidente laboral, de ahí que la prevención y la utilización de estos equipos cuando se recomienden su uso sean claves para reducir el número de siniestros laborales y mejorar la salud laboral.

ENCUESTA EUROPEA DE EMPRESAS SOBRE RIESGOS NUEVOS Y EMERGENTES
La Encuesta europea de empresas sobre riesgos nuevos y emergentes (ESENER) de la EU-OSHA es un amplio estudio sobre cómo se gestionan los riesgos de seguridad y salud en los lugares de trabajo europeos.

Miles de empresas y organizaciones de toda Europa responden a un cuestionario que se centra en los siguientes temas: Seguridad general y riesgos para la salud en el trabajo y su gestión, Riesgos psicosociales como el estrés, la intimidación y el acoso, factores impulsores y obstáculos en la gestión de la SST y participación de los trabajadores en las prácticas de seguridad y salud.

Los resultados de estos cuestionarios se complementan con análisis secundarios, los cuales incluyen una serie de estudios más detallados que cubren temas específicos. En dichos estudios, se aplican metodologías cuantitativas y cualitativas para facilitar la comprensión de las principales conclusiones de la encuesta.

El pasado 2019 se llevó a cabo la tercera Encuesta europea de empresas sobre riesgos nuevos y emergentes (ESENER-3), que abarcó más de 45.000 establecimientos de empresas de todo tipo de tamaño y sectores de actividad en 33 países europeos.

Los primeros resultados ya están disponibles. En 2020 y años sucesivos se publicarán otros informes y una visualización de datos.

ESENER-3 arroja luz sobre algunos de los cambios en las condiciones sociales y económicas que tienen un efecto en los lugares de trabajo europeos que emplean al menos a cinco personas. Esta evolución constante trae consigo nuevos desafíos que requieren acción para garantizar altos niveles de salud y seguridad en el trabajo.

En este contexto de cambio social, los factores de riesgo identificados con mayor frecuencia en la UE28 son movimientos repetitivos de manos o brazos (65% de los establecimientos, frente al 52% en 2014), que tienen que tratar con clientes, alumnos y pacientes difíciles (61%, más del 58%) y levantar o mover personas o cargas pesadas (54%, más del 47%).

Existe una relación positiva por tamaño, ya que los establecimientos más grandes informan de la presencia de todos los factores de riesgo con mayor frecuencia. Por sector, el tener que lidiar con clientes difíciles, alumnos, pacientes, se informa con mayor frecuencia en los sectores de servicios, mientras que los factores que conducen a trastornos musculoesqueléticos (TME) se mencionan de manera más uniforme en todos los sectores, excepto para levantar o mover personas o cargas pesadas, que es baja entre los establecimientos en actividades financieras y de seguros (14%) e información y comunicación (24%).

Los principales factores de riesgo destacados anteriormente son los más frecuentes en la mayoría de los países, con la excepción de la presión del tiempo (44% de los establecimientos en la UE28), que es el factor de riesgo principal en Finlandia, Suecia (74%) y Dinamarca (73%), y el segundo en los Países Bajos (64%).

Vale la pena resaltar que el tercer factor de riesgo más frecuentemente reportado en la UE28 (59% de los establecimientos) es la sesión prolongada, un nuevo elemento en el cuestionario ESENER-31 y que arroja luz adicional sobre la conciencia de estar sentado como un riesgo para la salud factor. Por sector, los establecimientos informan con mayor frecuencia en actividades financieras y de seguros (92% de los establecimientos del sector en la UE28), información y comunicación (92%) y administración pública (89%).

Curiosamente, el 5% de los establecimientos en la EU28 informan que no se consideran ninguno de los factores de riesgo generales de SST. Sin embargo, cuando se trata de factores de riesgo psicosocial, casi una cuarta parte de los establecimientos encuestados (24%) informan no tener ninguno de ellos. Las mayores proporciones de establecimientos que informan no tener ningún factor de riesgo psicosocial se encuentran en Italia (50%) y Eslovaquia (44%), mientras que las más bajas se encuentran en Dinamarca (9%) y Suecia (10%). Por tamaño, existe una relación inversamente proporcional, por la cual estas partes son más altas entre las clases de tamaño más pequeño. Por sector son los más altos en manufactura y agricultura.

LOS ACHAQUES DE LA EDAD Y EL USO DE EPI
Lo malo de la edad es que actúa tan lentamente que no solemos darnos cuenta de que nuestras capacidades físicas y nuestro estado de salud se van deteriorando lenta, pero constantemente, y lo que es aún peor, que en ocasiones, cuando tenemos una leve noción de que ya no somos tan ágiles, fuertes y rápidos como antaño, tendemos a minimizar la magnitud de la pérdida.

Sin embargo, los achaques están ahí, y si bien afectan a todo el organismo, el proceso de envejecimiento tiene una incidencia especial sobre el aparato respiratorio, el sistema circulatorio, el aparato locomotor, las capacidades de audición y de visión, además de sobre la percepción, la capacidad de atención y la memoria. Por ello, la vigilancia de la salud en este sector de la población deberá prestar mayor atención a estos factores, y en la evaluación de riesgos laborales, se deberán rediseñar los puestos y los equipos de trabajo, prestando especial atención a la reducción tanto de la carga física como mental que deberán soportar los trabajadores.

Extrapolando estas recomendaciones generales al uso de EPI, siempre deberemos seleccionar EPI que minimicen las exigencias en cuanto a carga física que supone su uso para el usuario, ello se traduce, por ejemplo, en la selección de ropas de protección de todo tipo lo más transpirables posible, aspecto que puede ser crítico cuando las prendas se usan en condiciones de temperatura y/o humedad altas.

El peso de los EPI también está directamente relacionado con la carga física que debe soportar el usuario, por lo cual, los usuarios de mayor edad, agradecerán especialmente la selección preferente de EPI lo más ligeros posibles.

Otro grupo de EPI en los cuales las consideraciones fisiológicas y el estado de salud de los usuarios juega un papel fundamental son los Equipos de Protección Respiratoria. Dentro de este grupo de EPI, la resistencia a la respiración que ofrece el equipo es uno de los parámetros que se fijan en las normas asociadas a dichos equipos. Así, en trabajos que supongan cierta carga física, o en trabajadores que presenten una merma de sus capacidades respiratorias (como los trabajadores de avanzada edad), el peso y la resistencia a la respiración de los equipos de protección respiratoria deberá reducirse tanto como sea posible. En este sentido, señalar que los equipos de presión negativa supondrán siempre una mayor resistencia a la respiración que aquellos de presión positiva, donde el equipo proporciona un caudal de aire continuo directamente a las vías respiratorias del usuario.

Por último, debemos considerar que ya que uno de los efectos de la edad puede ser la pérdida de la capacidad visual, en la correspondiente evaluación de riesgos laborales, y en los procesos de vigilancia de la salud deberemos tener en cuenta que posiblemente una parte significativa de los trabajadores sufran de alguna alteración de la visión relacionada con la edad. En caso de ser necesario el uso de protección ocular en el puesto de trabajo habrá que tener presente que dichos usuarios necesitarán de corrección visual con el fin de que la falta de visibilidad no se convierta en un riesgo añadido a los ya presentes en el entorno laboral.

La evolución demográfica en España hará que en pocos años ese 44,3% de trabajadores con edad superior a los 55 años se incremente sensiblemente, por lo que los responsables de salud y seguridad de las empresas deberán estar preparados para que la edad media de sus plantillas, actualmente situada en los 41,8 años en España, aumente de tal forma que las consideraciones relativas a la edad de la población trabajadora, y que ahora se nos muestran casi como una novedad o como tema emergente, se conviertan en la nueva realidad del ámbito de la prevención de riesgos. En este sentido, el sector de los equipos de protección individual ofrece una variedad de productos lo suficientemente amplia como para poder atender a las necesidades específicas de los trabajadores de todas las edades.

  • Compartir:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Google+
  • Compartir en LinkedIn