PANTER BIOBACTER web abril 2020
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Hoy he escogido una película por un tema que hace tiempo que queria trasmitir y compartir con todos vosotros. Es El becario (2015) dirigida por Nancy Meyers. Que contó un gran reparto, comenzando por Robert De Niro y Anne Hathaway, Rene Russo, Celia Weston, Andrew Rannells, Nat Wolff y Linda Lavin. Un nuevo artículo de nuestro colaborador El Bricolador Enmacarado.

Tiene muchos temas actuales, de diferentes matices, sobre todo toca la fibra de muchos modos. La verdad, se podría ver un par de veces, pero cada vez desde un punto de vista diferente.  Su argumento narra la historia Ben Whittaker (De Niro) un viudo, y a la vez aburrido hombre de 70 años, que no encuentra la plenitud del todo al estar ya jubilado.

Desea poder tener nuevos retos en su vida, no tiene suficiente con sus cursos, idiomas, yoga, etc. Hasta que se presenta a una oferta de un Becario Senior, en una empresa de venta de ropa por internet. Hace un video fantástico, para su presentación, conquista a todos. Se inicia con pequeños trabajos, hasta llegar a ser el asistente personal de la creadora de la empresa Jules Ostin (Hathaway). Tras un mal comienzo, se hacen buenos amigos, él se convierte en su asesor, en su consejero. Ella le abre sus pensamientos, sus ideas, sus confidencias.

Es una muestra de cómo las empresas han dejado de lado a las personas con cierta edad, con mucha, mucha experiencia, con mucha, mucha carga vital. Es increíble que grandes profesionales, que atesoran todo un mundo de experiencia. Que saben detalles que no están en los libros, que conocen la lectura de nuestros ojos, los secretos de nuestras miradas sean lanzados por la borda, a la calle, simplemente por tener una edad, no adecuada.

Cuantas veces hemos oído que alguien es mayor por tener más de 40, 45, o si eres del grupo de los de más de 50 o 55, ya eres una especie en extinción. Se les coloca en un lugar apartado, no deseado por nadie. Son calificados de no aptos, no aptos para qué… por estar en la ola, al día, en la onda… No estar in, como dicen algunos. Es que os falta formación, no tenéis máster, no estáis capacitados en temas informáticos, u ofimáticos, como se dice ahora.

Es increíble, cuando se luchaba en las trincheras, con papel y boli, pasando pedidos por teléfono. Si desde una cabina, con la paciencia del cliente que esperaba hasta una semana o más en recibir el pedido. Se desecha a cientos de profesionales, en poses de no sabemos qué. O bueno si lo conocemos, por jóvenes tremendamente preparados, en teoría, con miles de horas de formación online, con un máster de aquello o eso otro.

Se pide joven de 25 años, con experiencia mínima de 3 años, con máster, o con post grado, que además tenga estabilidad familiar. Pero como va a tener una persona 25 años, experiencia laboral, y además un máster ¿qué empezó la uni con 16?

Seamos realistas, la teoría está bien, pero no nos enseñan a gestionar grupos de personas en los seminarios, en las escuelas de negocio, en las universidades, nos capacitan en libros, en fórmulas, pero nadie nos dice, nadie cuenta como superar situaciones de stress, conflictos con compañeros, situación de tensión con clientes. Nadie nos da lecciones de cómo se comporta el mercado, sino es viéndolo en una tienda, oliendo a lo que huele el polvo de las estanterías, escuchando a tantos tenderos quejosos de cientos de cosas.

Seamos realistas, las personas por llegar a una edad, de más de 45 años, pueden, deben y necesitamos de su aportación.  “Es que ganan mucho”, ganan lo que merecen, en función de que y como pueden aportar. Es injusto valorar lo que obtenemos de ellos, solo por su coste. Acaso no es más anti rentable quien gana poco pero no hace ni el 10% de lo que podría hacer.

Si un cliente es bien tratado, se le da o se le vende lo que el cliente quiere y además la compañía sale ganando, no es eso más rentable, que una técnica de laboratorio de agresiva venta que al final no genera negocio a futuro.

En la película también se trata el problema de las madres que trabajan y, además, si tienen un puesto de responsabilidad, no pueden o no deben de tener tiempo de atender a sus familias. A caso no tienen los mismos problemas que los hombres ¿No somos iguales en obligaciones o derechos? Pero, si es la mujer la que deja desatendido el hogar, es entonces cuando se juzga. Necesitamos más mujeres en puestos de responsabilidad, para que todos seamos conscientes de que es igualdad es un derecho no una excepción.

Los tópicos son para romperlos. Hemos de creer en las personas, sean mayores, jóvenes, hombres o mujeres. Todos debemos sacar el máximo partido de todos los miembros de nuestras organizaciones. Todos suman, todos generan algo positivo, solo hay que saber hacerlo y verlo.
Pero como dice el protagonista, Ben…. “Yo todavía tengo música en mi…” ¿y vosotros?
Pues yo si… espero que vosotros también.

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