PANTER SPORTY
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Ahora, con ya un par de meses ya vencidos del año, en puertas de muchas encrucijadas de cientos de preguntas de las que cuesta encontrar sus respuestas, voy a recuperar una película, que creo que viene muy al caso. Hablamos de Back to the Future, más conocida entre nosotros como Regreso al Futuro. Un film que mezcla un poco de ciencia ficción, con mucho de comedia, uno de los muchos productos de la factoría Spielberg, que tenía como protagonistas a Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson, Crispin Glover y Thomas F. Wilson, y que data del año 1985.

Nos narra las aventuras de Marty McFly, un joven rebelde y con mucho carácter, que tiene una extraña relación con un científico, un poco chiflado Dr. Emmett Brown. Por accidente hace un viaje al pasado, hasta el año 1955, en la época en que sus padres se conocieron. Suceden múltiples aventuras, en la lucha de que Marty, logre que sus padres se enamoren, ya que sino es así, él y sus dos hermanos desaparecerán por no haber conseguido que se casasen sus padres.  Además, ha de luchar para su padre, cambie su aptitud, ya que era el bufón de la clase, a mano de un grupo de matones. Todo es un correr constante, porque hasta el último momento, en el baile de fin de curso del instituto, su padre, consiga derribar de un puñetazo al grandullón que le hacia la vida imposible. Todo se soluciona, sus padres se enamoran, el puedo volver al futuro, con el famoso coche DeLorean, creando que el reloj del pueblo quede maltrecho, por un rayo. Ese rayo, le hará regresar al futuro, salvando su pasado, pero viendo que su futuro, es mucho mejor que el que había dejado cuando se marchó. Es una película vista por todos, por lo que los detalles del argumento son más que conocidos.

Pero como siempre, que tiene que ver esta con nuestro actual presente. Yo creo que mucho. Lo primero, ¿a quién no le gustaría volver a algún momento de su pasado, más o menos cercano, para cambiar o mejorar algo? ¿Cierto, no? Lo segundo, ¿cuántos nos conformamos con la vida que tenemos, con el empleo que tenemos, con el negocio que tenemos?

La vida que tenía Marty antes marcharse al pasado, era muy gris, por no decir, un verdadero desastre. Madre alcohólica, padre fracasado, sin aspiraciones en la vida. Hermanos sin futuro aparente. Todo ha de ser así, todo no tiene una segunda lectura que permitiera dar un cambio. No tenemos un reloj que nos permita por medio de un rayo, volver atrás en el tiempo, para ganarle esa partida al destino, en aquel momento, es donde decidimos dejar de luchar por nuestro más inmediato futuro.

Si su padre no hubiese creído que, corriendo hacia aquel coche, sacando a aquel patán y luchando por esa preciosa chica, nada del nuevo presente su hubiese materializado, nada del nuevo futuro hubiese sido posible. Cada día, cada instante tenemos nuevas oportunidades de dar un giro a una nueva esquina, a una realidad paralela a lo que habíamos vivido.

Cada vez que decimos no a una formación, a una posible mejora en la vida laboral, o que para que arreglar aquel aparador, estamos creyendo que la vida gris que llevamos ya es la mejor, que ya nos está bien. Siempre hay un baile de fin de curso, a la vuelta del camino. Siempre hay que creer que no todo está escrito ya. Que hay otras formas de poder reescribir nuestro libro.

Hemos de apurar hasta la última de las ideas. No dejemos que todos los días se llenen de niebla. Hemos visto como nuevos formatos de tiendas han dado frutos, que han podido sorprender a nuestros clientes. Que la venta por internet no va a destrozar a las tiendas físicas, que muchas han sabido reinventarse, dando otra dimensión a sus servicios. Que el futuro ya llego a 141 Km por hora, no en un DeLorean, sino en formato de nuevas formas de negocio. Para aquellos que han sabido adaptarse, existe un mañana, diferente. Como encontró Marty a su familia, con múltiples opciones, con nuevas formas de entender la vida.

No hemos de dar por sentado que los matones de la clase serán siempre nuestra pesadilla, que se les puede ganar la partida, no con fuerza, no con sus mismas armas, pero sin con astucia, con imaginación, creyendo en nosotros mismos. Los clientes están ahí fuera, esperando ser atendidos, pero de otra forma, con otras necesidades, con otros servicios. Queremos seguir siendo el padre de Marty, sumido en la sumisión, sin querer intentar publicar su novela.

Pues bien, la decisión es nuestra, demos ese golpe en la puerta del coche, saquemos a la chica, luchemos por nuestra nueva realdad. No dejemos que nadie nos gobierne. Nadie es tan grande como parece. Tan solo depende del combustible que usemos, no necesitamos mucho, al final de la película, un simple plátano alimenta al fantástico coche. Usemos lo que tenemos, siendo tan diferentes como esenciales, pero dejemos la huella de quienes no se van a ir, ni mover. Porque hemos regresado desde un oscuro pasado, al mejor de los futuros.  El nuestro.

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