PANTER ECO
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Ya estamos dentro de la primavera, por lo que he seleccionado una película que tiene mucha naturaleza en gran parte de sus secuencias. Me refiero a la cinta de Robin Hood: príncipe de los ladrones, de 1991 dirigida por Kevin Reynolds. Cuenta entre sus principales actores con Kevin Costner, Morgan Freeman, Mary Elizabeth Mastrantonio, Alan Rickman y Christian Slater.

Como muchos ya conoceréis la historia nos cuenta como el joven Robin de Locksley, más adelante conocido como como Robin Hood (Kevin Costner) es un noble inglés que acompaña a Rey Ricardo, Corazón de León, durante la 3ª Cruzada, y es encarcelado en Jerusalén. En su huida de la prisión, se unirá a Azeem (Morgan Freeman), a quién salva la vida. Ambos emprenden el regreso a Inglaterra, donde el reino es gobernado por el particular sheriff de Nottingham (Alan Rickman), quién mata al padre de Robin.

Tras múltiples aventuras, Robin, consigue unir a los campesinos oprimidos por los impuestos e injusticas del Sheriff, todo dentro del fabuloso bosque de Sherwood. Todos pasan hambre, son perseguidos, maltratados. Por ello, aprenden a combatir a robar al rico, para dárselo a los pobres. De aquí nace su leyenda.

Finalmente, Robin, ha de rescatar a la prima del rey, que, junto a otros de sus compañeros, están a punto de morir en manos del sheriff. La película acaba con la boda de ambos, bendecidos por la llegada del Rey Ricardo.

Como siempre, ¿qué tiene que ver esto con nuestro sector? No creéis que tenemos muchos sheriffs sueltos por todo nuestro mundo alrededor. Que no saben más que pedir impuestos, tributos, que no tienen sentido, que no aportan nada. En el gobierno nacional, en los locales, en los ayuntamientos, que no aportan nada, que solo quieren su bien propio.

Ahora en plena pandemia, cuantos comerciantes tendrán que cerrar sus puestas, por medidas desproporcionadas, o realizadas sin sentido, ya que no tendrán cómo responder de su nefasta gestión, de sus sin sentidos. Qué muchos empresarios que durante generaciones han labrado un nombre, un negocio del que dependen miles de familias, no podrán sino cerrar sus puertas. Ayudas que son tales, medidas que llegan tarde, descontrol por doquier. Bien nos haría falta un Robin, que pusiese orden entre tanto mando fácil de ordenar y difícil de cumplir. Que puede ordenar este sector para que una administración que no quiere oír nos escuchara.

Es increíble que aún no se haya dado como sector esencial a nuestras ferreterías, suministros industriales. Cuando en muchas poblaciones son el único comercio que puede dar solución a miles de problemas. Queremos teletrabajo, pero que pasa si se rompe un enchufe, o una cañería necesita ser reparada para un hospital. Queremos ser europeos, pero no somos más que aquellos barbaros que atacan las casas de los árboles en donde vivía Robin. Queremos los ejemplos de no sé qué, con lo fácil que es copiar a aquellos que lo hacen bien.

No queremos que alguien asalte caminos robando a los ricos para darle a los pobres, pero necesitamos generosidad con quienes lo están pasando muy, pero que muy mal. No son ni coherentes ni realistas, todos miran a su trono, nadie quiere perder esa corona del poder. Mientras los súbditos caen por quiebras, por hambre. Las colas de las personas que necesitan ayuda para comer, son cada día más grande. No hablamos de los tiempos de la 3ªnCruzada, hablamos del siglo XXI, no hemos aprendido nada del paso de los siglos.

Este sector necesita claridad de acción, unión frente a unos gobernantes sordos y ciegos. No quieren entender, no quieren saber de lógicas razones, hablan de ideas vacías, de ilusiones perdidas. No tenemos una diana a donde dirigir nuestras flechas, si podemos hacer sentir nuestra fuerza, por los grupos de compras, por las cooperativas, por las asociaciones,… necesitamos llevar a los gobernantes a los parajes del bosque de Sherwood, para que se sientan inseguros, para que vean las verdades de lo que lo han perdido todo.

Seamos arriesgados, seamos creativos, luchemos contra todos esos sheriffs que quieren nuestro pequeño tesoro, nuestro negocio. Se llamen gigantes de internet, ministerios de que nombre no me sirve, sean de donde sean, hagamos de esto nuestra cruzada, porque nuestras flechas deben ser agiles y directas, cargadas de la razón y del saber hacer de un sector que no se puede dejar morir.

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