PANTER ECO
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Saber cómo moverse por esa selva llena de peligros, de dinosaurios, es vital, es el día a día. Es algo que quien no lo ha practicado, cree que es ciencia ficción, que es algo de otro mundo, que no cuadra con la teoría de laboratorio. Pero por desgracia, es así. Los gigantes se comían a los visitantes, la venta, el mercado, la competencia, los clientes nos quieren comer.

Hoy nos hemos ido en busca de una de película de acción, de los años 90, que marco todo un hito en el mundo del cine. Como no de la mano del mago del cine, Steven Spielberg. Un film de 1993, nos referimos a Jurassic Park. la primera película de la saga, Basada en el libro de éxito de Michael Crichton. La historia narra las aventuras de un parque de atracciones muy especial, de dinosaurios vivos, reales, gracias al proyecto de un multimillonario, que por medio de una reconstrucción genética hace posible dicha magnifica aventura.

Por culpa de un sabotaje y de una fuerte tormenta tropical, lo que debía ser una apacible visita de inspección al parque se convierte en una gran tragedia. Llena de aventuras, peligros, dinosaurios que se escapan de sus cercas, atacan a los visitantes, todo a través de un ritmo trepidante.

La película tiene un gran reparto: Richard Attenborough, Sam Neill, Jeff Goldblum y Laura Dern. Es un film, como casi todos los de Spielberg, que causaron un antes y un después, como ET. Todo estaba calculado al milímetro, no podía fallar nada, era imposible, era impensable que algo pudiese salir mal. Los manuales, los controles, así lo aseguraban.Pero como siempre, algo que no se piensa, que no se tiene presente, sale diferente, sale mal.

Por ello ahora, la pregunta de siempre,…¿qué tiene que ver esto con lo nuestro? Pues mucho. Cuántos manuales de dirección comercial, de ventas, de marketing, no están sobre los supuestos del que todo está controlado. Sobre los supuestos que no tienen margen de error. Pero señores las ventas es todo lo contrario. Podemos leer, tantas visitas de media al día, tiempo de visita standard, tiempo de desplazamiento, tantos posibles clientes para visitar… pero cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Para comenzar el Sr. Pepe de turno, que está en la tienda, si tiene gente, nos atenderá cuando pueda, cuando le sea posible, por lo que el tiempo medio de la visita es la teoría, de que el REX no saldrá nunca de su valla, porque la electricidad no puede fallar. Pues bien, falla. Si un responsable de una tienda tiene el mostrador lleno, primero es el cliente, nosotros vamos, cuando vamos. La media del tiempo de las visitas del día se fue por la cascada de la montaña con la tormenta.

El número de clientes en un día, depende de aquella carretera que nunca pasa nada, hasta que las obras que nunca se acaban te tienen treinta minutos parado, para un trayecto de cinco. Y si además llegas al pueblo que hay mercado semanal, te mueres para aparcar. Pero si eran los jueves, pero esta semana como era festivo lo hacen los miércoles… ya se ha ido la media de visitas al traste, los Velociraptors, se han comido de un mordisco toda la ruta del día. Además, si llegas y te hacen esperar, ya te quieres morir.

Qué si el manual dice que las promociones han de ser presentadas en unos 15 días, y además coinciden previas a la feria virtual de turno, no te hace caso nadie. Te quedas más solo que el cazador buscando a tu presa con arco y flechas.

La venta es en muchas ocasiones improvisación, hay mucho de previsión, de preparación, de guion establecido, de saber qué hacer y que no, pero por desgracia, todo eso, cuando sales a la calle, se queda en mucha teoría, en muchas buenas intenciones. De golpe te sale un REX del sitio más impensable, tienes que correr para llegar a la próxima cita, al próximo cliente. Sin morir en el intento, cuando aparcas a cinco calles, con un calor insoportable.

No podemos ir en contra de la tormenta tropical, en contra de los elementos, que son cientos cada día. Hemos de saber sobrevivir, entre los objetivos marcados, entre el día a día, en el internet que no funciona, que no nos deja ir bien el programa de pedidos, entre los pedidos, entre el trabajo administrativo, que, según la teoría, se hace tras la visita. Bueno, supongo que quien dijo eso, no tenía que irse volando, tras dos horas de espera en un mostrador.

Muchas veces nos gustaría poder desconectar ese interruptor para reiniciar el día, pero no es posible, no hay botón del pánico. Esto es la venta, hay cercas eléctricas, las carga la competencia, la ignorancia del cliente, la falta de medios, la soledad de las calles, la lluvia, el calor… somos un poco el llanero solitario, pero sin antifaz.

Saber cómo moverse por esa selva llena de peligros, de dinosaurios, es vital, es el día a día. Es algo que quien no lo ha practicado, cree que es ciencia ficción, que es algo de otro mundo, que no cuadra con la teoría de laboratorio. Pero por desgracia, es así. Los gigantes se comían a los visitantes, la venta, el mercado, la competencia, los clientes nos quieren comer.

Pero somos supervivientes, somos de esa especie en peligro de extinción, nadie puede con nosotros, ni el meteorito de la venta por internet. Sobrevivimos, somos fuertes, somos diferentes, un eslabón perdido en la evolución digital.

Pero no olviden nunca, hay que evolucionar, formarse, ser mejores, más eficientes, más al día que nadie, porque si no nos quedaremos en un museo de animales prehistóricos, y ningún millonario loco vendrá a rescatarnos

No seamos un Jurassic Park, seamos una especie que evoluciona a ser mejores cada día.

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