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La bandera pirata está en lo alto del mástil, solo depende de ti saber si va a tu favor o en tu contra. El nuevo artículo de nuestro colaborador el Bricolador Enmascarado analiza la historia de Piratas del Caribe y su similitud con la actualidad del sector.

Estamos en épocas de luchas, de aventuras interminables, y muchas de las cuales no las hemos elegido por nuestra propia iniciativa. Por ello, me ha venido a la mente una gran película de aventuras que fue el buen comienzo de una saga.

Me refiero a Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl, dirigida por Gore Verbinski con un gran cartel de actores para narrar las aventuras del especial Capitán Jack Sparrow (Kohnny Depp), Will Turner (Orlando Bloom) y Elizabeth Swann (Keira Knightley), además de los personales Héctor Barvosa (Geoffrey Rush) y Joshamee Gibbs (Kevin McNally). Esta película es del 2003 y la primera de una saga de 5.

Nos metemos en una historia donde tratan de casar a Elizabeth Swann, la hija del gobernador de Port Royal, con el capitán Jame Norrington, pese a estar enamorada del herrero Will Turner. Durante el ataque de unos piratas a la isla, es secuestrada para robarle un medallón que ayudará a sus captores a romper la maldición por el robo de un tesoro maldito.

Will busca la ayuda de Jack Sparrow para que libere a su amada, pero son perseguidos por un barco fantasma, que vaga por los mares para perseguir a los muertos. Es una historia increíble, llena de acción, con buena fotografía y una banda sonora de las mejores de su género.

Es una acción que no cesa, con toques de buen humor que llevan al espectador a pasar una muy buena experiencia.

Esta historia nos lleva a preguntarnos muchas cosas, aunque como siempre, la pregunta: no hacemos nada para cambiar nuestro futuro. Creo que nuestro sector es un poco como la protagonista que debía casarse con quien decía su padre… seguimos con la tradición, aunque no estemos de acuerdo. Es algo que muchos hacemos. Somos de aquella cadena o de esta otra, porque era la de mi padre o mi abuelo. Pero no nos planteamos nada que sea cuestionable. Nada que sea diferente a lo que siempre hemos entendido como lo correcto.

Somos lo que somos por algún motivo, pero muchas veces ni lo sabemos, ni lo analizamos, o ni siquiera queremos saberlo.

En estos momentos en donde todo lo anterior ya, casi ni sirve, ni se entiende como tal. Donde lo que era cierto y seguro ha saltado por los aires.

No es el momento de saber cuáles son nuestros aliados actuales, puede que si buscamos entre los que han sido descartados los encontremos.

Turner recurre a un terrible pirata, enemigo antes, pero aliado ahora para poder conseguir su propósito, es la única salida, pero es la actual, ya que el temible enemigo del barco fantasma, que todo lo engulle con su gigantesco animal de las profundidades, les persigue.

Hoy tenemos un barco similar que persigue a los pequeños, que no da tregua, que no quiere prisioneros, pero que tiene ese grandioso monstruo de las profundidades a su servicio.

Pero el barco del capitán Jack Sparrow es rápido, ágil, se mueve veloz entre las altas olas, mientras que otros son barcos antiguos, pesados, y sin un capitán que sepa a dónde van quedan a merced de los cañones del barco fantasma.

La decisión de cada uno en su negocio es simple: qué barco quieres ser.

Pero, sobre todo, con quién se van a ir en ese viaje por los bravos mares. No siempre el de toda la vida, el de esa supuesta confianza, es el mejor para luchar con los malvados piratas.

Ser uno más no basta en una batalla donde las espadas y los cañones nos harán prisioneros.

Debemos formar parte de los equipos ganadores, lamentarnos porque nos cazó el enemigo no es suficiente, ya que tenemos la oportunidad de ser los dueños de nuestros destinos.

Capitanes de nuestras decisiones, de nuestro rumbo, aunque sea contra mareas altas, difíciles.
Estamos en un momento en la historia de nuestro sector en el que hay que innovar con alianzas, con formas nuevas de llegar a acuerdos. No necesitamos medallones mágicos, solo sentido común, solo querer ver más allá del hoy, del mañana, del mes siguiente.

Los grandes acuerdos se forjan y se firman para un futuro de largo recorrido.

No querer verlo por no perder nuestra pequeña parcela de la playa de las tortugas. Pero no te hace más fuerte, no puedes enfrentarte solo contra la flota enemiga.

La bandera pirata está en lo alto del mástil, solo depende de ti saber si va a tu favor o en tu contra. Porque el barco fantasma seguirá surcando los mares, con más fuerza cada día. Depende de ti ser un capitán Jack Sparrow o un simple tripulante…

Aún estás a tiempo, antes de que vuelva a subir la marea y la Perla Negra vuelva a salir a los mares del Caribe.

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