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El mercado de pinturas y barnices en nuestro país se situó en 1.550 millones de euros el año pasado, en un contexto de positiva evolución de la actividad industrial y de recuperación del sector de la construcción.

El sector español de pinturas y barnices ha experimentado en los últimos años un progresivo incremento del grado de concentración de la oferta. Así, los diez principales operadores reúnen ya el 45% del mercado. Estas son algunas conclusiones del estudio Sectores ‘Pinturas y Barnices’ publicado recientemente por el Observatorio Sectorial DBK de Informa (filial de CESCE).

Evolución positiva

Según el Observatorio Sectorial DBK de Informa, el mercado de pinturas y barnices mantuvo una positiva evolución en 2016, de forma que los datos provisionales para el cierre del año apuntan a un aumento en torno al 4%, hasta los 1.550 millones de euros. La demanda del sector industrial registró un mejor comportamiento, destacando la favorable evolución de las ventas en la industria del automóvil, que continuó viéndose impulsada por el notable crecimiento del número de vehículos fabricados en España. Así, las ventas en el segmento de industria se aproximaron a los 1.000 millones de euros, representando el 63% del mercado.

Las ventas de productos para el segmento de construcción, decoración profesional y bricolaje superaron de nuevo los 550 millones, el 37% del valor total. El repunte de la actividad constructora y el buen comportamiento del consumo de los hogares explican la tendencia de moderada recuperación de la demanda en este segmento. Las exportaciones, que en el ejercicio 2015 habían registrado una tasa de crecimiento de dos dígitos, contabilizaron un incremento de alrededor del 1%, cifrándose en torno a los 600 millones. Portugal, Francia y Alemania son los principales destinos de las ventas españolas en el exterior, con participaciones sobre el valor total de entre el 9 y el 15%.

Mercado creciente
 
Las previsiones a corto plazo apuntan a un crecimiento adicional de las ventas de pinturas y barnices en el mercado interior, prolongándose la tendencia observada en el período 2014-2016, en un contexto de mejora de la demanda procedente del sector de la construcción, tanto en el segmento de obra nueva como en el de rehabilitación y reformas, y en el mantenimiento de la positiva evolución de la actividad industrial. El mercado podría superar los 1.600 millones de euros en 2017, contabilizando un aumento de en torno al 4%, mientras que en 2018 se espera un ascenso similar.

A principios de 2016 se encontraban operativas 390 empresas con asalariados dedicadas a la fabricación de pinturas, barnices y revestimientos similares, tintas de imprenta y masillas, once menos que las contabilizadas en la misma fecha del año anterior. La estructura de la oferta presenta un creciente grado de concentración, de forma que las cinco empresas líderes alcanzaron en 2015 una cuota de mercado conjunta del 32% del mercado, porcentaje que se elevó hasta el 45% al considerar a las diez primeras.

En palabras de Francisco Perelló, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Pinturas y Tintas de Imprimir (ASEFAPI), los datos agregados del sector, en términos generales, son buenos, ya que el mercado en España crece, aunque según cifras objetivas todavía estamos lejos del tamaño que tenía en 2007. Los principales caballos de batalla son la diversa evolución de los diferentes sectores de la pintura, el crecimiento continuado de las exportaciones y los destinos de las mismas, la complicada situación y evolución de las materias primas y la evolución del empleo en el sector.

Distribución

El profesional de la pintura sigue confiando plenamente en el suministro industrial y la ferretería para adquirir su producto, si bien, dependiendo del volumen de la compra, el almacenista tradicional y las incipientes tiendas especializadas (en muchos casos marquistas) se hacen un hueco importante.

La fabricación de pintura con el apoyo de los sistemas tintométricos a la carta, iniciada hace tiempo por marcas líderes, sigue siendo muy bien acogida por los usuarios.

En cuanto a la distribución de pinturas y barnices para reformas, rehabilitación y pequeñas aplicaciones, las cadenas de bricolaje se siguen llevando la mejor parte, en detrimento de la ferretería, tanto en marcas punteras como en segundas marcas. Incluso los profesionales adquieren en estos centros la pintura, pagada por el usuario final.

Economía sumergida

Según fuentes directivas de ASEFAPI, no es ningún secreto que en España se desarrolla, entre los fabricantes del sector de decoración, una economía sumergida que alcanza cuantías importantes, independientemente de que dichas prácticas constituyan un delito perseguible para sus autores. Para las empresas que cumplen puntualmente con sus obligaciones fiscales, laborales o regulatorias, constituyen una forma de competencia desleal intolerable. El incumplimiento de las obligaciones fiscales o de cualquier otra índole no puede ser en ningún caso una forma de defenderse contra la crisis, dado que supone un perjuicio que el resto de la sociedad no tiene por qué soportar, señalan desde ASEFAPI, animando a la Administración a combatir el fraude.

Este problema también afecta en gran medida a los propios profesionales de la pintura, ya que el intrusismo es un gran problema en este sector. Aunque es una realidad que siempre ha existido, muchos consideran que ha alcanzado proporciones de “batalla sin cuartel”.

Respeto al medio ambiente

Todos los productos y servicios tienen un cierto impacto sobre el medio ambiente. La industria de la pintura es consciente del efecto que ejercen sus productos y ha realizado grandes esfuerzos para adaptar sus instalaciones y procesos de producción, buscando siempre un desarrollo compatible y respetuoso con el planeta.

También las líneas de investigación miran hacia el medio ambiente: pinturas con máximo grado de biodegradabilidad; otras que generen la energía suficiente para desintegrar determinados materiales, como por ejemplo el plástico, con lo que disminuiría la generación de residuos; pinturas capaces de eliminar el olor de una determinada estancia y limpiar el aire; otras decorativas conductoras de electricidad, que se emplearán para llevar los efectos de la calefacción hasta las paredes, reduciendo así el consumo energético. Las hay que acumulan energía al absorber las radiaciones visibles e infrarrojas (empleadas en los paneles solares); aislantes de superficies metálicas expuestas a elevadas temperaturas durante mucho tiempo. Las que ayudan a combatir plagas de insectos portadores de enfermedades o pinturas que son capaces de absorber las radiaciones electromagnéticas (aquellas que emiten los teléfonos móviles) son sólo algunos ejemplos de las innovaciones en las que se está trabajando.

Tendencias

En los últimos años, y agudizada por la crisis, la competencia en todos los sectores se ha multiplicado y se ha vuelto mucho más dura. Eso hace que las probabilidades de éxito de cualquier nueva empresa disminuyan notablemente. Esta situación ha propiciado que se invierta mucho menos en negocios tradicionales y se opte por otro tipo de inversiones. Una de las mayores oportunidades de negocio hoy en día es la vivienda.

Tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, los precios se han abaratado hasta un 60% en las principales ciudades y han atraído a un gran número de inversores. Aproximadamente un 30% de las solicitudes de presupuesto para pintar un piso son de inversores que quieren mejorar la estética de su piso, bien para venderlo o bien para alquilarlo.

Renovar la pintura de una vivienda se ha convertido en una práctica habitual para aumentar la rentabilidad de un piso, ya que por poca inversión el cliente recibe mucho retorno.

Si se dispone de un piso para vender, alquilar, o hacer cualquier tipo de negocio con él, una simple mano de pintura puede elevar la rentabilidad de forma notable. La práctica más utilizada por los propietarios es pintar con pinturas plásticas. El color más utilizado para pintar las viviendas es el blanco, ya que de esa forma se consigue ganar un punto de luminosidad y de espacio visual.

Sin embargo, se vuelve a utilizar la pintura temple, como se hacía hace décadas. Éste tipo de pintura es más barata y se pinta más rápido, por lo que el coste final es muy inferior al de la pintura plástica. El resultado final sigue siendo el de una casa nueva, recién pintada y fácil de repintar en un futuro. Es una opción a barajar si se dispone de un piso destinado al alquiler.

El punto negativo de este tipo de pintura es que la textura final no es tan fina y lisa como en una pintura plástica. Por ello, en el caso de viviendas más lujosas es mucho más habitual el uso de pinturas plásticas, e incluso de pinturas esmalte o epoxi. En barrios donde el precio por metro cuadrado es inferior son más habituales los trabajos con pintura temple.

Otro trabajo de pintura indicado para sacar el mayor beneficio posible del inmueble es el alisado de paredes. Aunque no es un trabajo tan barato como pintar, hace que un piso eleve mucho más el valor de lo que ha costado el trabajo alisado. Esto es debido a que el aspecto final es mucho más actual, y visualmente puede parecer más amplio. La traducción de este trabajo es un alquiler mayor, o un precio de venta más elevado. Además, el cliente suele quedar satisfecho con el resultado final porque el cambio es muy notable.

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