PANTER BRIO WEB
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El auge del sector tiene más que ver con la renovación de las cerraduras antiguas que con la construcción de nuevas viviendas. Probablemente todos hemos necesitado alguna vez los servicios de un cerrajero. Pero la cerrajería es mucho más que abrir puertas. Detrás de esta situación tan cotidiana se esconde una compleja industria que está permanentemente formándose y exhibiendo nuevos desarrollos.

Realizar una estimación del volumen de negocio que mueve la cerrajería en España desde el punto de vista de los servicios de cerrajería es prácticamente imposible, ya que hablamos de un sector que cuenta con muchos trabajadores autónomos, lo que dificulta su seguimiento. A esto se suma el que muchas empresas no posean ni siquiera una página web, difundiendo sus servicios a través del tradicional método del 'boca a boca'. Por lo mismo, una manera de cuantificar al sector puede ser poner la mirada en las empresas fabricantes, un grupo muy activo, que se reinventa permanentemente incorporando nuevas tecnologías, y cuya actividad exportadora representa un porcentaje importante de su facturación.

En su trabajo de fin de máster "Sistema de acceso electrónico para residencias", publicado en julio de 2017, Cristina Triginer Coll identifica 1.228 empresas españolas dedicadas a la fabricación de cerraduras y herrajes durante el intervalo temporal que va desde el año 1991 hasta el 2015. En este mismo periodo, la autora del documento observa una más que positiva evolución de los ingresos de explotación de las empresas, alcanzándose la cifra máxima de 899,9 M€ en 2007 (coincidiendo con el boom inmobiliario en España), revirtiéndose la tendencia entre 2008 y 2013, con una bajada del 41% en los ingresos de explotación.

Para Triginer Coll, “este periodo temporal, coincide con la crisis que sufrió España a raíz del estallido de la burbuja inmobiliaria”, siendo lógico “que la fabricación de cerraduras bajara de manera tan drástica al parar la construcción de nuevas viviendas”. En cuanto a la época de crecimiento actual que vive el sector, ésta “podría venir ocasionada por el renueve de las cerraduras antiguas, y no tanto por la construcción de nuevas viviendas, como ocurrió en la época del 2006-2007”. En 2015, los ingresos de explotación del sector superaron los 639 M€.

También como un claro indicio de recuperación, podemos observar que el número de empleados de las empresas del sector prácticamente se duplicó entre 2014 y 2015, año en el que se rozaron los 8.000 empleados. Es muy que probable que –más allá del aumento de la demanda-, la introducción de nuevas tecnologías, que requieren una creciente especialización haga necesario un mayor capital humano.

‘La ocasión hace al ladrón’
Otro factor que impulsa el crecimiento del sector es el aumento en el número del robo a viviendas. Según el Balance de Criminalidad del año correspondiente al primer trimestre de este año, realizado por el Ministerio de Interior, los robos con fuerza en los domicilios han crecido, poniendo fin a una tendencia descendente. En cuanto al año 2017, se registraron 61.763 robos con violencia e intimidación, así como 149.651 robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones (siendo 105.099 de ellos robos con fuerza en viviendas). La cifra, además, se queda corta si se consideran los hechos violentos no denunciados. En cuanto a los robos no violentos, a falta de estadísticas se puede constatar un aumento en la ‘calidad’ de los mismos, siendo las técnicas para acceder a las viviendas cada vez más sofisticadas.
Por otra parte, se calcula que en cerca del 90% de los robos en domicilios que se comenten en España, las víctimas son personas anónimas. Es decir, que el delincuente decidió entrar simplemente porque resultó fácil hacerlo sin ser visto ni detenido.

Este panorama preocupa a las asociaciones de cerrajeros, que advierten acerca de la baja calidad, en general, de las cerraduras instaladas en los hogares españoles. En el caso de la UCES, Unión de Cerrajeros de Seguridad, calculan que más del 80% de las cerraduras instaladas en las puertas principales de los hogares no cumplen con los estándares de seguridad necesarios, estando obsoletas frente a las nuevas técnicas de los delincuentes. Este hecho está estrechamente relacionado con la cifra de viviendas en España que se ubican en edificios construidos antes de 1990, la que asciende a un 80% del total de viviendas según datos del INE. En este contexto, desde la UCES han pedido al Ministerio de Industria un Plan de Renovación de Cerraduras que dé respuesta a la creciente desactualización de las cerraduras instaladas en el país.

Por otra parte, las asociaciones de cerrajeros han pedido en más de una ocasión que se prohíban las pegatinas de publicidad de su sector, ya que podrían estar ocultando a mafias dedicadas a conseguir duplicados de llaves, y así poder entrar en las casas sin causar daños o roturas.

Formación, divino tesoro
No es necesario recordar que la función de un cerrajero abarca mucho –muchísimo- más que simplemente abrir puertas, aunque esa sea la labor más demanda. Entre el gran abanico de servicios que un cerrajero puede ofrecer al consumidor encontramos bombillos anti-taladro, llaves anti-copia y apertura de cajas fuertes, así como la propia instalación, mantenimiento y reparación de puertas y cerraduras. Y si hablamos de las empresas, el catálogo de soluciones en sistemas de seguridad y cerrajería crece aún más: La creación de llaves maestras, instalación de persianas de seguridad, puertas anti-derribo y anti-taladro e incluso la instalación de otros sistemas de seguridad son sólo algunas de estas soluciones.

Entendiendo que la formación constituye un pilar fundamental a la hora de dar respuesta a los nuevos desafíos en seguridad, así como a una amplia gama de servicios, UCES presentó en marzo de este año su nuevo modelo de formación en cerrajería de seguridad. El modelo, denominado 'Cerrajero 3.0', abarca "formación en cerrajería forense, sistemas digitales tanto en cerraduras de viviendas como en vehículos y titulación oficial en Peritos Judiciales de Cerrajería de Seguridad, así como el uso de dispositivos móviles para la apertura y gestión de aperturas de acuerdo a la nueva normativa de la Ley de Seguridad Ciudadana”, tal como  señaló el presidente de UCES, Manuel Sánchez, durante la celebración de sus II Jornadas Técnicas.

También APECS, Asociación de Profesionales de España en Cerrajería y Seguridad, tiene el foco puesto en la formación, contándose entre sus objetivos los de “promover el desarrollo profesional de los sectores de cerrajería y automoción con los cursos y el apoyo empresarial más actual”. De esta manera –además de muchos otros servicios-, se ofrecen cursos de cerrajería, automoción y electrónica de diferentes niveles.

A modo de ejemplo, la asociación celebró, el pasado mes de febrero, un curso de la mano de Mercokey, empresa española de formación y soporte técnico en materia de automoción. Durante el encuentro se trataron casos reales de asuntos de programación en mesa, obd, pérdida total y lectura, “con las mejores máquinas que el mercado en este momento puede ofrecer”. Destacaron también los talleres prácticos gratuitos para asociados que se celebraron en marzo en Madrid, en el marco de su Asamblea General, donde fabricantes punteros en el sector de la cerrajería del hogar presentaron parte de su catálogo a los asistentes.

Asimismo, el Gremio de Cerrajeros de España ofrece a sus asociados servicios de formación. La entidad, que reúne a empresas y profesionales cuya actividad comprende la fabricación, instalación y/o mantenimiento de puertas de garaje, estructuras metálicas  y cerrajería en general a nivel nacional, celebra permanentemente jornadas y cursos en diversas áreas.

¿Mecánico o electrónico?
Aún estamos siendo testigos de un proceso de cambio de sistemas mecánicos a electrónicos. Estos últimos son dispositivos más complejos, basados en datos y capaces de generar alertas y avisos en caso de situaciones anómalas. Utilizados preferentemente en el ámbito empresarial, los dispositivos electrónicos buscan elevar el control en los accesos y ofrecer una respuesta con perspectiva global, pero que al mismo tiempo esté más enfocada en los riesgos y necesidades específicos de cada actividad.

De esta manera, para las empresas que ofrecen servicios de cerrajería parece recomendable organizar a sus trabajadores por áreas, estando por una parte los cerrajeros especializados en sistemas mecánicos o manuales y, por otra, los especialistas en cerraduras electrónicas. Esto permitiría a los diferentes departamentos especializarse aún más, haciendo posible satisfacer las distintas demandas del cliente con independencia del tipo de cerradura que tenga.

Cerrajería de seguridad, presente en la legislación española
La puesta en vigencia en España la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana estableció obligaciones de registro documental para todas las actuaciones efectuadas en la cerrajería de seguridad. En el Capítulo IV “Potestades especiales de policía administrativa de seguridad”, Artículo 25 “Obligaciones de registro documental”, se enuncia que los cerrajeros, entre otros, quedarán sujetos a las obligaciones de registro documental de todas sus actuaciones.

En la actualidad y si bien se trata de un oficio que requiere un importante grado de habilidad, conocimientos y experiencia, la cerrajería se ha convertido, en algunos casos, en una salida laboral para muchas personas no cualificadas, lo que ha ido en detrimento del sector, ya que, hoy por hoy, el cerrajero profesional debe realizar grandes esfuerzos para diferenciarse de aquellos “manitas” que incursionan en el rubro.

De aquí la importancia que reviste haber comenzado, aunque sea en grado mínimo, a regular la actividad de los cerrajeros de seguridad, es decir aquellos que prestan servicios de urgencia y programados a domicilio y/o proveen todo tipo de cierres de seguridad.

A raíz de la puesta en vigor de esta ley, los cerrajeros deben poseer un registro oficial de toda la actividad que lleven a cabo, desde abrir una cerradura hasta programar la centralita de un coche, dejando constancia de cómo, cuándo y dónde lo han hecho, habiendo previamente volcado la documentación de sus actividades en un registro de profesionales al que tendrá acceso la Administración Pública.

Fuente: Comunicae

Las cerraduras ‘del futuro’
Entendiendo que puede haber de muchos desarrollos más, los modelos más avanzados de cerraduras electrónicas podrían dividirse en tres tipos:
Cerraduras electromagnéticas: Muy utilizadas en oficinas o laboratorios, donde las puertas sólo se abren después de presionar un botón específico. Las cerraduras electromagnéticas funcionan con corriente eléctrica. La mayoría de los modelos pueden cerrarse, volviéndose invencibles, en caso de fallo de corriente. Su costo es bajo en comparación con otros modelos de cerraduras de uso residencial o corporativo que utilizan tecnología punta.
Cerraduras biométricas: Permiten la apertura del dispositivo mediante huellas dactilares y –las más avanzadas- el ojo humano. En general, debido a su alto precio, sólo están al alcance de grandes empresas y entidades gubernamentales. Cuentan con bases de datos autónomas que pueden reconocer hasta a 5.000 personas distintas en cuestión de segundos, brindando altísimos niveles de seguridad.
Cerraduras a través de dispositivos móviles: La masificación en el uso de dispositivos móviles inteligentes ha abierto la puerta a las cerraduras electrónicas conectadas directamente con el móvil a través de diversas aplicaciones. Así, gracias a sensores de proximidad y mediante tecnología Bluetooth, el móvil ‘avisa’ a la cerradura para que ésta se abra automáticamente, sin requerir llaves.

Cerraduras invisibles
Las cerraduras invisibles son cerraduras electrónicas seguras frente a ataques de habilidad o manipulación mediante el uso de ganzúas tradicionales y el método de ‘bumping’, al no tener bombillo para manipular desde el exterior. Estas cerraduras se activan y desactivan a través de un sencillo y pequeño mando a distancia y son vistas como un método complementario que aporta un importante plus de seguridad. Muy utilizadas para reforzar puertas blindadas y acorazadas –si bien sirven para cualquier tipo de puerta-, su principal ventaja se encuentra precisamente en su invisibilidad, ya que sólo se localizan en el interior de la vivienda u oficina (generalmente en el lateral de la puerta), mientras que su principal debilidad reside en la posibilidad de que alguien copie la frecuencia en la que trabajan los mandos. Para evitar este tipo de hackeos se recomienda cambiar los códigos de forma permanente.

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