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Nuevo artículo de opinión de nuestra colaboradora Mar Tomas, técnica en dietética. Cuanto gusta el dulce, ¡y qué fácil es convertirse en un buen cocinero con los utensilios de repostería y menaje que tenemos a nuestro alcance!

Cada vez son más las facilidades que se nos ofrecen en los negocios para cocinar y practicar una alimentación más saludable. Es por eso que debemos aprovechar las oportunidades de compra, y si son para el beneficio de nuestra alimentación y salud, ¡con más razón!

Cocinar dulces en casa, con o para la familia y amigos, para una comida, una fiesta, o simplemente por diversión y pasatiempo, a día de hoy es mucho más sencillo, rápido y saludable de lo que llegamos a ser conscientes. Y no son menos importantes los ingredientes o alimentos que escogemos para nuestras recetas que los utensilios que usamos para elaborarlas.

Hoy os hablaré de los motivos por los cuales usar moldes de silicona es más recomendable que otro tipo accesorios.

Dichos moldes tienen un proceso de cocción mucho más rápido, uniforme y efectivo, cosa que optimiza el tiempo y mejora el cuerpo del plato. También tienen una versatilidad de temperaturas amplia, así se pueden aprovechar tanto como para hornear una quiche de primer plato y preparar una gelatina como postre.

Así mismo nuestro organismo agradece el uso de los moldes de silicona, ya que este producto es antiadherente y permite su uso sin necesidad de añadir grasas o aceites para producir dicho efecto. Además hay que tener en cuenta que estos materiales, la silicona o silicona platino, están considerados de los más seguros y duraderos del mercado.

Si tenemos en cuenta la cantidad de Kcal que lleva cualquier plato casero, que se pueda cocinar en un molde, y le restamos parte de grasas y carbohidratos que aportan los aceites o grasas que usaríamos en un utensilio de material distinto, ¡se pueden llegar a restar hasta 80 Kcal! Por ejemplo, un bizcocho convencional y casero contiene unas 300 Kcal por cada 100 gramos, y solo 50 son de grasas añadidas para poder hornearlo sin que se pegue a la superficie que lo moldea. Visto así la diferencia no nos parece tan abismal, pero es de mayor importancia cuando se trata de una lasaña o una pizza, y dicho aporte a la larga hace de una buena alimentación un reto difícil. Es por eso que restringir el uso de lípidos a su correspondiente aporte es muy importante.

Existe un sinfín de variedades, formas y tamaños, nos ofrecen una práctica culinaria más sencilla, cómoda y rápida, algo que se agradece para aquellos que no son tan manitas ante los fogones o para los que no les gusta nada preparar y limpiar los cachivaches. Los hay con formas y colores para endulzar las tardes con niños, adaptados para los que cuidan más su dieta y prefieren cocinar vegetales de forma exprés, e incluso para aquellos que quieren sorprender con un plato distinto en una cena importante.

Un material menos perjudicial para la salud y que beneficie nuestra alimentación, a la vez que nos llena el estómago, ¡es siempre bienvenido!

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