Panter septiembre 2018
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Utilizados desde la invención de las primeras herramientas de metal, los abrasivos han evolucionado hacia productos cada vez más duraderos, agresivos y con mejores acabados. Se trata de un mercado maduro pero que perdura en el tiempo y se adapta a nuevos procesos, materiales y aplicaciones con la mirada puesta en el consumidor que busca calidad.

Imprescindibles en la fabricación de casi cualquier producto, los abrasivos inciden directamente en el acabado final de las piezas que se mecanizan o se trabajan, por tanto en su productividad, y están sujetos a recomendaciones y normas de seguridad laboral publicadas por oSa (Organización de Seguridad de Abrasivos) y FEPA (Federación Europea de Productores de Abrasivos).

Panorama general
En nuestro país, la industria de abrasivos se encuentra al nivel alto y maduro de los principales países europeos. Pese a ello, y tras unos difíciles años de recesión (a modo de ejemplo, el consumo de acero descendió de 23.213 miles de toneladas en 2007 a 15.569 miles de toneladas en 2007), el sector ha conseguido retomar una senda de crecimiento, algo tímida, pero aun así positiva. Sin embargo queda camino por recorrer, tanto por parte del fabricante como del usuario. Mientras que el sector necesita trabajar aún más en factores como la seguridad y la racionalización de los stocks, son indispensables las buenas prácticas de uso para prevenir accidentes laborales, así como una mayor exigencia del cumplimiento de las normativas de seguridad.

En la actualidad, los productos más demandados son los discos de corte y  desbaste, destacando el incremento en el consumo de discos de corte finos y el descenso en los espesores convencionales de los diámetros 180 y 230. En cuanto a los principales canales de distribución, encabezan la lista los suministros industriales que demandan productos de calidad profesional, seguidos de ferreterías, ventas por Internet y grandes superficies de bricolaje.

Tendencias del mercado
El precio se mantiene como materia pendiente, si bien va perdiendo peso. Aún quedan, en los países del sur de Europa –incluyendo al nuestro- ciertas reminiscencias de la profunda crisis sufrida los últimos años, que incrementaron la sensibilidad al precio unitario por encima de la rentabilidad de las herramientas abrasivas. Debido a ello, y en comparación con otros países europeos, los fabricantes consideran que “existe un potencial de aumento de la competitividad de nuestras empresas mediante el uso de herramientas que aumenten la efectividad de los procesos con abrasivos”. De esta manera, “pese a que persiste un segmento de clientes que se deja llevar por los bajos precios de los productos procedentes de China y otros países, ya se observa un cambio de tendencia”.

Así lo explican desde ANFA –asociación presidida por Sergi Pitarch Sales, gerente de Vitex–, que reúne a los fabricantes españoles de abrasivos. “La concienciación por la seguridad que garantizan los estamentos europeos citados, la mayor exigencia de calidad de acabados, la recuperación de los costes salariales que conduce a una mayor exigencia en cuanto a productividad (en términos de rapidez y capacidad de arranque de material), así como la comodidad y facilidad de uso, están guiando al cliente profesional-industrial a optar por herramientas donde el precio está perdiendo peso en la decisión de compra”, aseguran.

Para Pferd, ante la presión de los precios bajos, los fabricantes europeos de productos de calidad deben dar más. “La respuesta debe estar orientada a un mayor rendimiento, más seguridad, más ergonomía, más servicio al cliente y más formación y asesoramiento… naturalmente al precio más competitivo posible”, explica.

Asimismo, Pferd resalta la tendencia positiva que ha vivido el sector en el último año, así como un mayor interés por Internet como canal de venta (presentándose Amazon como amenaza de futuro) y “la absoluta concentración del sector de la distribución”.

Por su parte, Borja Miláns del Bosch, director general de Klingspor Abrasivos SA., recuerda que el rendimiento de los abrasivos “depende también de otros factores ajenos al propio abrasivo que es necesario conocer y considerar a la hora de hacer una buena recomendación, como equipos y parámetros de proceso, habilidad y experiencia de los usuarios”.

Problemas, debilidades… y algunos antídotos
A juicio de Beatriz Pérez Monaut, directora comercial de Flexovit España, la estandarización de los productos ha provocado que el abrasivo se clasifique dentro de los consumibles, con las implicaciones que eso lleva: preponderancia del precio respecto al rendimiento, entrada de productos de bajo coste de países del Este, casos de incumplimientos de normativas europeas de seguridad, etc. Sin embargo, recuerda que los abrasivos son herramientas que no forman parte del producto final, sino que son utilizados para conseguir una forma o acabado determinado. “Por ello, aunque el valor intrínseco sea bajo, es un elemento imprescindible en los procesos de transformación de metal, madera y composites, y su carencia puede provocar la parada de la producción”, advierte.

Miláns del Bosch, por su parte, considera en el sector se necesita “una mayor concienciación de seguridad y la consiguiente racionalización de stocks para evitar la caducidad del abrasivo y para prevenir accidentes laborales, así como una mayor exigencia del cumplimiento de las normativas de seguridad de oSa y de FEPA. En este sentido hay que destacar el trabajo de ANFA a través de su página web y la traducción del material editado por FEPA”, indica.

Si hablamos de necesidades no resueltas, la directora comercial de Flexovit España aclara que dependen del mercado al que se destine el abrasivo. “En el sector de la madera se echa en falta la unificación de dimensiones de bandas, lo que reduciría los costes de fabricación y beneficiaría a este sector tan dañado por la crisis. En el metal es necesario aumentar la gestión de las compras utilizando parámetros como el coste del abrasivo por pieza rectificada, de forma que se valoren cuantitativamente los beneficios de productos de alto rendimiento”, reflexiona.

Por su parte, Pferd señala “la recesión económica generalizada a nivel mundial” -con su consecuente crisis industrial- como principal responsable de la reducción en el consumo de herramientas abrasivas de los últimos años. Además, el mercado español de discos de corte de calidad alta ha sufrido la incorporación de algunos fabricantes europeos de calidad media, que tratan de hacerse un hueco en él. En los que respecta a la exportación, vuelve a destacar el decrecimiento del mercado europeo por la crisis sufrida, así como el estancamiento de los mercados americanos y asiáticos.

Otros problemas identificados por el fabricante alemán son la generalización a través de Internet y la compra online (tipo Amazon), los altos costes de la materia prima que conllevan precios de venta altos y una demanda de precios muy bajos por parte del consumidor, reforzada por la presencia del producto asiático de baja calidad y precio.

Frente a estos desafíos, “conviene mantenerse atento a los factores que están cobrando importancia” –alertan en Pferd–. La innovación y el merchandising  son cada vez más valorados por el distribuidor, ya que sus establecimientos son cada vez más atractivos, cuidando más la imagen y exposición de los productos”.

Otros factores irrenunciables son la ergonomía y seguridad en el puesto de trabajo. “La seguridad ha empezado a ser un factor relevante a la hora de elegir las herramientas, ya que la falta de seguridad pone en riesgo la salud y la integridad del trabajador”, recuerdan. Por otra parte, “donde antes se valoraba únicamente el rendimiento de la herramienta ahora se busca desarrollar soluciones más cómodas y respetuosas con la salud y el medio ambiente”.

Completan la lista “los productos especiales adaptados a las necesidades de los clientes, con los que se consiguen ahorros en los procesos productivos”.

El consumidor
Tal como señala el director general de Klingspor Abrasivos SA., “hay que considerar a España como uno de los líderes en producción industrial en sectores tecnológicos punteros como automoción, aeronáutica, eólica, acero inoxidable, etc., en donde los abrasivos son una parte importante de la producción”. En este escenario, “el consumidor demanda un equilibrio entre la calidad y rendimiento del producto (acabado superficial homogéneo, flexibilidad de adaptación a los contornos de las piezas, rapidez, capacidad de arranque de materia, duración, etc.), facilidad y comodidad de uso y, como no, un precio justo”, continúa Miláns del Bosch.

Breve vistazo al futuro
Poniendo la mirada en el futuro más inmediato, desde ANFA explican que la optimización de los procesos está obligando a los fabricantes de abrasivos a desarrollar nuevas  materias primas, con granos de geometrías cada vez más precisas y distribuciones más homogéneas, que ofrezcan más calidad de acabado y duración.

Para el director general de Klingspor, las tendencias del mercado apuntan hacia el desarrollo de abrasivos más técnicos, sofisticados y versátiles, con un mayor rendimiento de arranque de materia y que proporcionen un acabado superficial más homogéneo y limpio. En este escenario, las divisiones de Ingeniería e Investigación de la compañía, “en estrecho contacto con usuarios finales, está siempre desarrollando nuevos productos: nuevas fórmulas abrasivas, resinas aglomerantes y soportes que respondan a las tendencias de la industria”, siempre con el foco puesto en la calidad, “superando con sus propias especificaciones los estándares de FEPA y oSa”, detalla Miláns del Bosch.

Por su parte, Beatriz Pérez Monaut destaca el surgimiento de nuevos criterios de selección que en otros países ya están desarrollados, como “la ergonomía de uso, bajo impacto medioambiental, uso de pictogramas en el etiquetado, mayor importancia del embalaje o promociones de productos”. Todos aspectos que “trabajamos continuamente en Flexovit, sin olvidar el lanzamiento de productos de gran rendimiento, como el disco de desbaste MAXX3, muelas Unitized y discos de láminas MegaLine”, agrega. Todo ello con el respaldo que le da pertenecer al grupo Saint Gobain. “Esto significa que detrás hay una gran compañía, clasificada dentro de las top100 más innovadoras del mundo, que cumple una ética profesional tanto con sus clientes como con sus empleados, certificada TopEmployer y presente en 64 países”, resalta Pérez Monaut.

ANFA, en defensa del sector
Nacida en el año 1977, la Asociación Nacional de Fabricantes de Abrasivos integra a los empresarios de manufacturación y comercialización de productos abrasivos y afines, contando entre sus asociados con algunos de los más importantes fabricantes y comercializadores de las principales marcas de herramientas abrasivas.

Como asociación de fabricantes que es, ANFA trabaja en la defensa del sector, contribuyendo a  la difusión de los conceptos básicos de los abrasivos. Ejemplos de ellos son su publicación “Nociones sobre Abrasivos”, orientada fundamentalmente a estudiantes y aprendices, y la traducción al español de vídeos y publicaciones en materia de seguridad que edita FEPA sobre la utilización de los abrasivos en función del tipo de herramienta. Todo ello se puede descargar libremente en su página web, http://www.asociacion-anfa.es A ello se suman otras actividades e informaciones, como las “Estadísticas consolidadas de ventas”, que son reservadas para sus asociados.

La entidad pretende asociar al mayor número de fabricantes y comercializadores de abrasivos con  el fin de ejercer una mayor representatividad del sector ante las administraciones públicas, impulsar estudios de mercado, realizar un eficaz seguimiento de las normas de seguridad y combatir con todos los medios a su alcance la competencia desleal.

“Nuestra opinión sobre ANFA es muy positiva por su apuesta por la seguridad de todos los trabajadores que utilizan herramientas abrasivas. Además, nos permite ver y seguir la evolución del sector, compartir experiencias y estar representados a nivel europeo en la FEPA”, señalan desde Pferd.

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