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Por desgracia, el mercado es un campo de batalla donde hay traiciones, falsos aliados, donde cualquiera puede traicionar y dejarte solo.


Muchas veces la historia inspira películas. En esta ocasión he optado por buscar un clásico por su significado, por su música, por su fotografía. Hablamos de Braveheart de 1995, una gran apuesta del propio Mel Gibson, ya que fue producida, dirigida y protagonizada por él mismo.  Se basa en la vida de William Wallace, un héroe nacional escocés durante la primera guerra de independencia de Escocia contra Inglaterra. Este film ganó 5 Oscar, entre ellos la mejor película.

La historia nos sitúa en el 1280, cuando en Inglaterra reina Eduardo I, después de invadir el país con la conquista de Escocia y tras de la muerte de Alejandro III, que fallece sin dejar heredero.

Nuestro protagonista ve cómo los nobles son traicionados por el rey, entre ellos su padre. Tras su muerte marcha a Europa, donde es educado. Años más tarde regresa a su tierra para ver a nobles ingleses con tierras en Escocia, y a la vez nobles escoceses en Inglaterra. Esta forma podría conservar la paz, pero los nobles ingleses abusan y matan a sus compatriotas. Esto le hace que, tras la muerte de su mujer, se revele contra la situación. Poco a poco, los oprimidos por los nobles se unen a Wallace. Mientras, los nobles escoceses intentan traicionarlo, sin apoyarlo.

Pese a ello, nuestro héroe llega hasta la propia ciudad de York, derrotando a los ingleses en su propio país. El rey envía a la esposa de su hijo, Isabel de Francia, para negociar una paz, falsa, para ganar tiempo. Pero ellos se acaban enamorando.

Ella le ayuda en varias ocasiones. En una batalla es abandonado por sus propios nobles, que han sido sobornados por el rey Ingles. Pese a caer herido logra salir de esa batalla, para más tarde vengarse de los que le abandonaron. Así, lucha durante 7 años más en una guerra de guerrilla contra sus enemigos, pero por desgracia nuevamente es traicionado por ellos y por el heredero a la corona de Escocia, Robert Bruce. Hasta ser llevado frente a un juez, que le condena a muerte.

Le someten a una muerte dolorosa por no quererse someter al rey. Grita libertad en lugar de pedir perdón. Para morir decapitado.

Pese a ello, su lucha impulsa a Robert, en 1314, a luchar por la independencia de su país.

Como siempre, la pregunta es: ¿qué tiene que ver con todo nuestro mercado?

La verdad, mucho, mucho, muchísimo. Porque en estos momentos, más que nunca, hace falta que nuestro mercado este unido, que estemos juntos, muy juntos. Porque el futuro de las empresas y del comercio como lo conocemos esta en serio peligro. Tenemos un invasor, todos sabemos su nombre, que está arrasando todo lo conocido, todo lo que hemos visto y sentido. Sin piedad, sin dejar heridos, sin dejar prisioneros. Atacando desde todos los flancos. Como los arqueros galeses que con sus flechas incluso matan a sus propios soldados. Como algunas empresas que caen en las redes de ese mismo opresor que los devora. Sin pensar, sin piedad. Negocia con los nobles de todas las partes, de todos los sitios, para poder conseguir sus propósitos.

Pero no somos los suficientemente inteligentes, vivos, audaces para saber que el único camino es estar unidos, luchar contra quien es realmente el opresor inglés.

Como dijo Wallace, “nos pueden robar nuestra vida, pero nunca nuestra libertad”. Seamos valiente, usemos la unión, la inteligencia, como hace en la batalla cuando esa poderosa caballería tenia todas las de ganar, pero el ingenio del surco del fuego les gana la partida.

Por desgracia, el mercado es un campo de batalla donde hay traiciones, falsos aliados, donde cualquiera puede traicionar y dejarte solo.

Nos vienen desde las tierras del norte, desde Irlanda, desde el sur.

Pero no sabemos ver que los aliados están cerca, justo en la calle de al lado.

Miles de fuerzas de ocupación que no luchan unidas, sin control, sin un objetivo común, contra unos pocos de cientos, que querían ser libres, que quieren recuperar su libertad, sus derechos, sus tierras.

Hay que tener visión de futuro, de más allá, no solo a corto plazo como los nobles traidores. Hay que querer ser algo más, hay que saber quiénes han de ser nuestros compañeros de viajes.
Las empresas del sector se unen, buscan alianzas, coaliciones para que todos sean más fuertes, sean más agiles, sean más creíbles.

Pero porque no lo hacen los clientes, en lugar de buscar enemigos y culpables donde no los hay.

Las luchas han de ser en cada calle, en cada campo de batalla, hasta ir a su campo propio.

Hemos de ganar, por servicio, por tesón, por saber hacer las cosas de otras formas. Pero aquellas empresas que no apoyen al sector deben ser consideradas como los nobles traidores del reino de Escocia.

Por todo ello, no gritemos como el pueblo “misericordia”, gritemos “libertad”.

Que sea libertad de actuar, de asociarse, de luchar por sus derechos.

Libertad para un sector que necesita luchar.
 

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