PANTER BIOBACTER web abril 2020
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Casi es más peligroso su descenso que la propia subida. Muchos han muerto o han resultado gravemente lesionados. La llaman la montaña Asesina o la Montaña Salvaje. Tiene un récord escalofriante, una de cada 4 personas que lo intenta mueren.

Hoy tras leer las noticias de la prensa del sector, con las noticias de aplazamientos de pagos unilaterales, de falta de comunicación, de falta de entendimiento, me vino a la mente una gran película, muy indicada para esta situación.

Se trata de un film de 1993, K2. Dirigida por Franc Roddan, con un buen reparto, Michael Biehn, Matt Craven, y Annie Grindlay. Es una producción de EEUU, Gran Bretaña y Japón. Es decir, tres países que no tienen demasiado en común entre sí. La historia se centra en la Montaña K2, que es la segunda montaña más alta del mundo. Está considerada por muchos, la montaña de más difícil ascensión, mucho más que el propio Everest. Muchos de los que han intentado ascenderla y regresar, no lo han conseguido.

Casi es más peligroso su descenso que la propia subida. Muchos han muerto o han resultado gravemente lesionados. La llaman la montaña Asesina o la Montaña Salvaje. Tiene un récord escalofriante, una de cada 4 personas que lo intenta mueren.

En agosto del 2008, 11 alpinistas de diferentes nacionalidades murieron en un accidente. El peor de esta trágica cumbre. Es uno de los 14 picos con más 8.000 metros que existen en nuestro planeta.

En la película, los dos protagonistas, Taylor Brooks y Dallas Wolf, un abogado y un profesor de física, además de grandes amigos, aunque con un carácter muy diferente, están completamente convencidos de que pueden conseguirlo, por lo que preparan su ascensión con otros montañeros. Allí, en el K2, deberán luchar contra viento y marea para llegar a su cumbre y regresar vivos, sacrificando incluso, el uno por el otro, la vida y sus sueños en el caso de que fuera necesario.

Con un escenario increíble, con una fotografía impresionante, se narra la lucha contra la peor montaña del mundo. Cuando todo parece en su contra, es cuando más han de sacar lo mejor de su interior. Es cuando en una escalada todos depende de todos. Si uno cae, caemos todos. Es algo que los que han hecho este deporte sabe bien.

Pues bien, ahora que es hora de sumar, que nos vemos con fuerzas para criticar a gobiernos locales, al nacional, a todo el que se nos pone por delante. Decimos que, si las instituciones no están coordinadas, que vaya descontrol.

Y es que, no lo olvidemos, todos llevamos dentro un entrenador de futbol y un político maravilloso. Pues es, en este momento, en plena cresta de la ola, que diría un surfista, cuando no somos capaces de reunirnos todos. Parece que la distribución en general se ha vuelta loca.

Que no estamos en pleno siglo XXI, que no hay formas de poder reunirse telemáticamente. Que no hay organismos como AECOC, AFEB, Asociación de distribuidores, Patronal, etc.

Pedimos coordinados ayuda al Gobierno, pero somos incapaces de coordinarnos y ayudarnos nosotros mismos. Llevamos todos estos días con cartas de aplazamientos de pago por el art. 33, sin negociación posible, unilateralmente, porque no hay otro remedio… Sin pedir opinión, porque es lo mejor para unos. ¿Pero hay alguien que haya pensado qué si los fabricantes no cobran, no van a poder producir, ni distribuir? Que las ayudas han de venir del gobierno, no de los fabricantes, solamente.

No ha sido posible ni tan solo tener una reunión entre todas las partes para que puedan exponer sus necesidades y llegar a un principio de acuerdo. Mails, mails, mails… sin opción a nada que no sea una simple pataleta.

¿No estamos todos en la misma cordada que va hacia ese K2, que es la montaña más peligrosa del mundo? O acaso no estamos en la lucha contra la mayor crisis que se pueda haber enfrentado este sector.

Pues nada, parece que los organismos solo sirven para que nos demos la mano, o ahora el codo, en los congresos o foros.

Y es que no vamos a aprender nada de todo esto. Que los compromisos están para cumplirlos y en el caso de que no se pueda, por lo menos hablarlo. Estamos en una situación que, si tu caes, caemos todos. Sin tiendas que venda no hay sector, pero por desgracia, sin ellas no hay centrales de compra. Pero no olviden que sin fabricantes se acabó el pastel.

No llegarán nunca a la cima de la montaña K2 y la situación hará caer a todos. Aprendamos de una vez, hablar no es malo y hasta colaborar podría ser mejor. Si caes tú, caemos todos.

No les contaré el final, si lo logran o no, merece la pena verla.

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